domingo, 8 de diciembre de 2013

Entrada de concierto: Pantera

Fecha: 16 de octubre del año 1994. Era la gira de Far Beyond Driven.
Un disco que no me gustó demasiado, la verdad. Pero lo cierto es que Cowboys From Hell y Vulgar Display of Power eran por aquella época unos fijos del walkman y de la minicadena. Era mi oportunidad de ver a Pantera en directo, así que no me lo pensé dos veces.

El concierto fue fantástico y pude verlo en segunda o tercera fila. Ver a Phil Anselmo haciendo gamberradas o la perilla rosa (o azul, ahora no recuerdo) de Dimebag, era impagable. Visto ahora, que Dime ya no está, es aún más especial, si cabe.
Lo que recuerdo que me sorprendió y desde entonces no he olvidado, es la pegada de Vinnie Paul. Qué bestia. Hasta entonces solo lo veía como un buen batería. Desde aquel día, lo veo como un verdadero hacha. Me encanta, no solo la forma de atacar, sino la forma de adornar.

Que esta entrada sirva como homenaje para uno de los mejores guitarristas que ha habido.


En cuanto a la entrada en sí: el papel, es una pieza de coleccionista.
Es de la época en la que las entradas de conciertos tenían arte y no te estafaban dos o tres euros por el trauma de la "distribución" que consiste en gastar toner de una puta impresora.
Fijáos en la parte superior, al acabar el logo de PanterA, que el tornillo es un holograma... genial.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Esos pantalones

Haciendo limpieza en casa con motivo de... bueno: con motivo de una necesaria purga de objetos viejos y obsoletos que estaban guardados, he encontrado un filón de camisetas raídas, cintas de VHS, carpetas y demás memorabilia. Como es lógico, no todo fue a la basura. Una parte de las cosas que estaban guardadas en cajas estaban ahí con un propósito: conservarse del paso del tiempo. Las camisetas han ido a la basura, porque estaban agujereadas y la impresión ya casi no se dilucidaba. El caso es que, en un armario, sin la finalidad de no esconderlo demasiado, recordé que había una joya, que ha despertado un talento inútil oculto y que quiere despertar del letargo.

El pantalón fue comprado en El Rastro de Madrid, con el propósito de resguardarme del frío en las acampadas y campamentos y aprovechando la coyuntura para vestirme de forma un poco beligerante.
En una tarde de aburrimiento, cogí una chaqueta, también del mismo estilo, pero verde uniforme, sin trazas de camuflaje, y dí rienda suelta a la imaginación.
Con el tiempo pensé que sería buena idea hacer lo mismo con los pantalones, y comencé una pernera. Luego la otra. Y después encadené diseños, según me venía en gana. Considero que no están en absoluto terminados, pero llevan así la friolera de veinte años y no veo que continuar tenga sentido.
Tal vez empezar otros, sí.
Aunque ir de camuflaje está de moda, tal vez no elegiría ese estampado ni esa prenda. Tal vez una chaqueta lisa, un tres cuartos o una parka.




Empecé haciendo el logo de Metallica y pensé que en la otra pierna lo suyo era hacer el de Megadeth, por varios motivos. Primero porque ambas me gustaban mucho por aquel entonces y segundo porque el equilibrio simétrico me llamaba sobremanera.
Es evidente que el tamaño y el posicionamiento rompe esa simetría, y es algo en lo que no caí desde un principio. O no me dí cuenta. O me dió igual. No lo recuerdo.
Lo importante es que los diseños quedaron muy bien y con el paso del tiempo no se han deteriorado demasiado. También es cierto que no los he lavado y sólo los usé una única vez.



Visto ahora, tal vez la zona de la derecha no haya quedado perfecta en el difuminado. A día de hoy, creo que me habría quedado mejor si lo hiciese de nuevo. Pero he de reconocer que el resultado me gusta. Probablemente ahora elegiría el diseño de Master of Pupets para el logo, ya que es más fácil de realizar e incluso corregir defectos, ya que todo gira en torno a tonalidades de blanco.


El logo de megadeth quedó mejor, ya que fue el segundo y la técnica había mejorado con la práctica. También es cierto que el degradado es más sencillo. Viéndolo ahora, tal vez habría hecho la mano de Vic Rattlehead más grande o simplemente, no habría dibujado la mano. No sé.
En parte me gusta, pero por otro lado parece un poco fuera de contexto. 




El logo de Skid Row es sencillo y creo recordar que tardé poco en hacerlo. Basta con hacer las letras por encima e ir, poco a poco, atinando. Una vez terminado el color rojo, se bordea con una fina línea blanca. Los desconchones de la pared fue un añadido con cierto aire callejero.


Algo tenía que hacer de Sodom pero, tras realizar el logo de Metallica, no quería trabajar tanto el color azul en degradados y, por el tamaño, hacer un motivo de Agent Orange era muy arriesgado. En la chaqueta ya hice alusión a Better off Dead, de modo que continué con el azul.
No me convence mucho el resultado, porque me da la sensación de que no está todo lo conseguido que podría. Pero está bien.

En pleno año de Demanufacture, Fear Factory estaba en mis auriculares día sí, día también. El logo está hecho un poco a ojo, porque es evidente que no tiene demasiadas posibilidades. Es sencillo y no tiene más que un único color.
De modo que lo adorné con un código de barras que quedó demasiado pequeño.

No entiendo cómo no se me ocurrió hacer la fantástica portada de las costillas enfrentadas al código de barras... es incluso digno de un tatuaje. Y grande.
Me gusta la simbología y el paradigma que encierra el concepto.
En cualquier caso, a día de hoy, Fear Factory, no me inspira tanto.



Como ya digo, han pasado veinte años, y a día de hoy, Overkill tendría su pernera entera. Esto es así.
Lo que no haría sería el fuego. Queda muy bien y lo que es el fuego en sí, no quedó mal del todo. Lo que pasa es que, en este caso, habría hecho la calavera con las alas. Como es lógico, supongo que en aquella época también se me pasaría por la cabeza, pero al ser un pantalón con tantos tonos oscuros, no se habría apreciado lo suficiente y habría perdido mucha visibilidad. Esa idea es para una cazadora vaquera, por ejemplo.
Y en toda la espalda, cual parche.

Demasiado pequeño, ¿verdad? Para ser lo que es, la verdad es que, cualquiera diría que sí. Pero también es cierto que lo compensa tanto colorido, que hace más visible.
En realidad, teniendo en cuenta cuándo se hizo y empecé (y dí por acabado) este pantalón, lo curioso es que Xentrix ya estaba ahí y estaba lo suficiente como para que tuviesen un lugar en el pantalón.
Esa es la lectura que se desprende.
Seguro que si la banda pudiese leer estas líneas, se sentirían orgullosos.




 Tal vez lo elegí por el color en tonalidades verdes, que seguían la línea de otros logos llenos de difuminados. Se nota que éste fue el último, porque es el más logrado. Los degradados están mejor conseguidos que los otros. Deduzco que con éste último diseño, dí por concluída la obra. Podría e, incluso diría, que debería haber continuado.
Si no seleccioné Walls of Jericho, es porque también lo había elegido para la chaqueta.



Visión frontal del pantalón.

domingo, 18 de agosto de 2013

Axel Rudi Pell - Circle of the Oath - crítica - review

DISCO: CIRCLE OF THE OATH

AUTOR: AXEL RUDI PELL

FECHA DE PUBLICACIÓN: 23 de Abril de 2012


Si en 2010 fue ”The Crest” y en 2011 ”The Ballads IV”, este año toca disco nuevo de Axel Rudi Pell. No es que yo lo diga. Premoniciones en tiempo pasado aparte, y con el disco en la mano, lo cierto es que no suele haber un año que Axel no edite algo. Siempre digo que me parece estupendo porque soy un fiel seguidor y como tal, me encargo de realizar la crítica con alegría.

Al margen de hacer la crítica de forma voluntaria y desde un punto de vista positivo por ser seguidor y “objetivo” por estar empapado en su obra, lo cierto es que siempre se presenta algo sencillo eso de hacer una crítica del guitarrista alemán.

Al fin y al cabo es probablemente uno de los músicos más predecibles que hay en la actualidad del Heavy/ Rock. En determinadas circunstancias esto podría interpretarse como algo negativo y en otras, en cambio, como algo positivo. Este podría ser uno de los mejores ejemplos para tratar de ver el vaso medio lleno o medio vacío.

El esquema de “Circle of the Oath” es predecible, tanto en continente como en contenido: la intro da paso a un corte rápido y excitante. Luego una composición muy rockera y pegadiza, que da paso a otra que sigue esa misma línea, pero tal vez menos memorable. El quinto corte es el que da nombre al disco: es más largo, con más interludios y partes enriquecedoras que suelen convertir la pieza en una introspección. Otro tema rápido y pegadizo que despierta del letargo pero que empieza melódico, con un característico crescendo. Otro corte a medio tiempo de duración prolongada, una balada impresionante, un corte hardrockero de los buenos y un último tema que suele despedir el disco con melancolía, partes melódicas, momentos instrumentales, melodías familiares y todo ello sin prisa, que a nadie le gustan las despedidas.

Supongo que entenderéis que no tenga mucho más que decir.

Para resumir y decir abiertamente lo que me ha parecido, lo cierto es que es una de las notas más sencillas de las que me toca poner en una crítica. El disco es bueno, por tanto, está “bien”. A veces lo de la nota es más complicado de lo que debiera, pero con Axel Rudi Pell, un bien es un excelente, teniendo en cuenta que lleva toda una carrera regalándonos cosas que, como mínimo, siempre han sido “buenas”. Johnny Gioeli convierte este sencillo 6 en algo inolvidable, como siempre. Tener un line up que no ha cambiado en los últimos doce años hace que la música fluya.



Xentrix - 25/04/2012

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domingo, 11 de agosto de 2013

Running Wild - Shadow Maker - crítica - review

DISCO: SHADOWMAKER

AUTOR: RUNNING WILD

FECHA DE PUBLICACIÓN: 23 de Abril de 2012




Hace apenas tres años, Rolf Kasparek (Rock ´N´ Rolf), anunciaba la despedida de los escenarios de Running Wild. La noticia tenía credibilidad, ya que se hizo por todo lo alto y se grabó un concierto a modo de despedida, aunque el anuncio del último concierto, concertado para el Wacken Open Air de ese año, sentó muy mal a los fans, ya que las entradas estaban agotadas.
Treinta años y trece discos de estudio era el legado que dejaba esta grandísima formación de Hamburgo.
La jubilación le había llegado a Running Wild y a Adrian, su mascota e insignia. Era de suponer que el cansancio y la falta de ideas habían conducido a Rolf a tomar la decisión más lógica: el retiro.

Hace unos meses, en Octubre del pasado año, Rolf nos dice que Running Wild vuelve… Supongo que cada persona tendrá una opinión al respecto. Yo no he leído ningún comunicado ni me he molestado en saber los motivos por los que Rolf Kasparek ha decidido reunir a su banda. De lo que estoy seguro es que cuando decidió disolver la formación lo hizo con sinceridad y he querido pensar desde un principio que, reunir Running Wild no ha sido una maniobra mediática por diferentes motivos:
Primero porque quiero creer en la honestidad del señor Kasparek; segundo, porque la banda es suya y me parece lícito volver a trabajar; tercero, porque Running Wild tampoco es una marca con tirón como para hacer algo así (véase Judas Priest, Scorpions o Aerosmith); y por último porque veo factible que hace tres años la decisión se hiciese por motivos sinceros y que tiempo después se haya dado cuenta de que la música es su vida, que tiene ideas nuevas y que, ¿qué demonios? Aún tiene algo que ofrecer.

Llegados a este punto lo primero que me imaginé es que, si Running Wild traía un nuevo disco, iba a ser con unas ideas que iban a callar todas las bocas que pudiesen decir que había sido todo una maniobra para llamar la atención. Y el mejor modo de acallar esas voces es dando a luz una obra digna del regreso de un grande.
…Pues qué decepción. Sólo la portada, echa para atrás. A buen seguro que el contraste del negro y plateado da mucho juego para presentar algo llamativo a la hora de manufacturar el disco, pero hay una gran diferencia entre lo sencillo y lo simplón. Y la portada de “Shadowmaker”, es simplona. Running Wild vuelve, pero Adrian, no.

En el aspecto musical y tras superar el susto de los primero segundos de intro, sin duda una broma de mal gusto, nos adentramos en un trabajo que, de forma global, es bastante lineal. Es cierto que las introducciones a veces son algo que acaba cayendo en el olvido y a la hora de escuchar el disco siempre se termina por poner directamente en el segundo corte, pero Running Wild siempre ha sido amigo de regalar partes memorables para ambientar sus obras.
Si bien es cierto que Running Wild se ha caracterizado por elaborar unos cortes de unas pautas muy claras, no hay riesgo en este Shadowmaker: la pauta es la redundancia, rota por destellos inspirados en tiempos pasados. El problema, bajo mi punto de vista, es que las canciones de forma individual no exprimen todo el potencial compositivo que Kasparek podría darnos y que ya ha dejado plasmado en discos anteriores.
Por otro lado, el sonido, que con el paso de los años se ha ido sintetizando disco tras disco, ha alcanzado cotas en las que da la sensación de que el abuso de la electrónica es excesivo. Ya en los últimos discos, The Brotherhood y Rogues en Vogue el sonido había perdido naturalidad, pero es en Shadowmaker donde se nota más esa involución.

Para combatir la piratería y ofrecer algo que Internet no puede, se han editado diferentes formatos para llamar la atención de forofos coleccionistas. De este modo, hay ediciones para todos los gustos:
Primera edición limitada – CD + DVD (que incluye making of y audiocomentario de las canciones) en caja negra con impresión plateada y funda.
Edición vinilo – Gatefold de 2 vinilos transparentes.
Boxset edición limitada – Box que incluye las dos ediciones anteriores, póster, postal, pegatina y libro de 30 páginas en formato vinilo. (1500 copias)

Como es lógico y de esperar, sólo el tiempo y un número ilimitado de escuchas es lo que realmente puede dar a conocer este disco. Hablar de un trabajo habiéndolo escuchado lo justo, merma mucho la imparcialidad y ojalá me equivoque, pero cuando me enteré que Running Wild volvía, pensé que sería por todo lo alto. Tal vez haya futuras mejoras y el hecho de que quepa esa posibilidad, eso sí: es un notición.

“…We are Running Wild.
Me and the boys, we love that noise.
Me and the boys, we are going crazy.
Me and the boys, we make that noise.
´Cause Rock ´n Roll is our choice”




Xentrix - 25/04/2012

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lunes, 5 de agosto de 2013

Crowdfunding



A día de  hoy, todos sabemos en qué consiste el fenómeno crowdfunding. De hecho, se está financiando mucha cultura a través de este sistema, en el que cualquier individuo anónimo se puede convertir en mecenas.
Es un concepto que se está poniendo de moda en ciertos sectores, sobretodo en el musical.

Soy consciente de que no estoy descubriendo nada nuevo. Ya todos sabemos qué se mueve a través de este sistema de financiación no autofinanciada.

El caso es que, aunque estaba familiarizado con el tema, gracias a Internet, hace tres días empecé a planteármelo desde otro punto de vista...
Cualquiera puede entender que un grupo que está empezando quiera encontrar un método de financiación alternativa para prescindir de la imposibilidad de abrirse paso en este mundo de buitres corporativos.
Puedes tener todo el talento del mundo pero, si no tienes suerte, tu canción puede pasar desapercibida. O, incluso lo que podría decirse que es peor, romper la barrera de las ventas una vez el artista no pueda disfrutar de los royalties generados.

Pues bien: hace solo tres días vi que Obituary, una banda mundialmente reconocida dentro de unos ámbitos relativamente cerrados a la audiencia, buscaba financiación privada para grabar su siguiente disco. No estoy hablando de un grupo de masas, evidentemente, pero sí que os puedo asegurar que es un grupo con un reconocimiento a nivel mundial, formada en el año 1985 en Tampa, Florida y que cuenta con ocho discos en estudio, distintos directos y EP´s o, incluso, formaciones paralelas.
Que alguien quiera financiarse de forma particular, me induce a pensar en el profundo cambio que se está produciendo en el mundo de la música.
Y digo esto porque algo debe estar muy podrido dentro de la industria para que una formación con un sonido tan excepcional dentro de su estilo quiera prescindir de la/s discográfica/s de turno que le puedan asegurar una distribución a nivel mundial. ¿O es que, precisamente, la discográfica en cuestión vive de las rentas de vender lo que ya tiene un nombre creado a base de esfuerzo? Tal vez los grupos se están dando cuenta de que el tema del márquetin, una vez has conseguido afianzar un nombre y con una herramienta como es Internet, tal vez no sea tan necesario dejarlo en manos de expertos, que al fin y al cabo, van a gastar una ínfima cantidad de dinero en cuñas publicitarias para dar a conocer un producto que en realidad puedes compartir en Twitter o Facebook con un sencillo post que rece:  

“Oíd, queridos amigos: vamos a sacar un disco nuevo.”

Yo lo veo muy sencillo.

Una discográfica, en definitiva, te ata a la hora de desarrollar tus ideas, ya que siempre van a querer ir a lo seguro y conseguir la mayor relevancia mediática posible, limitando, cortando, excluyendo o censurando.

Las tornas han cambiado.
Ahora yo, el artista, utilizo las redes sociales para pedirles a mis fans que financien el disco que quiero publicar, consiguiendo un capital privado interesado exclusivamente en el producto artístico, de forma directa y, atentos a esto, pura.
Sin afán de amasar dinero o buscar el beneficio fácil sin en realidad aportar nada.
Tú aportas una cantidad X y, en base a esa cantidad, recibes algo a cambio, bien sea el disco en sí, merchandising, entradas para conciertos o un meet and greet con la banda.
Seamos sinceros: eso no tiene precio. Formas parte de la grabación del disco de tu grupo favorito o de un grupo al que, de una u otra manera, quieres mostrarle tu apoyo.

Hasta ahora usaba La Red para tener acceso a toda la música o cine que podía, pero ahora he encontrado la ilusión que había perdido. No es pagar 20 euros por un disco que tal vez me guste o tal vez no. No es usar la red a modo de criba para poder elegir qué merece ser comprado o qué no… Se trata de cambiar esa industria con la que no estoy de acuerdo mientras muestro mi apoyo a lo que realmente me interesa: la música y los artistas.
Y que todos esos crápulas que viven en mansiones y conducen Ferraris empiecen a buscarse la vida de otra manera.

La piratería nos ha traído algo bueno y es que tenemos que tirar de imaginación.

Mi intención es colaborar con 50 euros en esta campaña de crowdfunding en cuestión. Es más de lo que en realidad puedo permitirme, pero me ha llenado tanto de ilusión, que quiero hacerlo.

domingo, 4 de agosto de 2013

Angelus Apatrida - The Call - crítica - review

DISCO: THE CALL

AUTOR: ANGELUS APATRIDA

FECHA DE PUBLICACIÓN: 30 de Abril de 2012



Dos años han pasado desde que Angelus Apatrida lanzase su tercer álbum y primero dentro de una gran compañía. Clockwork era el pasaporte que les abrió las aduanas y desde entonces es un grupo con reconocimiento a nivel mundial. Lo que nunca se puede prever es qué le depara el futuro a un disco. Uno escucha un par de veces una obra y tiene que dar su impresión después de tan sesgado disfrute. Cuando hice eso con Clockwork, pequé de positivismo: dos años después el disco no me parece que sea como para la nota que en su momento disfrutó: un 8.5. Es el paso del tiempo lo que hace que una obra musical pase a ser más o menos importante. Por ejemplo, Clockwork, no ha mejorado con el paso del tiempo, cosa que en su momento no habría podido imaginarme. El sonido me sigue pareciendo muy mejorable y los temas no llegan al nivel que me habría gustado y que sí creo que tiene Give´em War. En aquella pensé que el tiempo mejoraría la perspectiva en ambos aspectos, pero no he conseguido que ese planteamiento se disipe.

The Call ha encendido las redes sociales y #TheCall es un Trending Topic incandescente en Twitter. “You Are Next”, tema de apertura de este redondo, fue colgado en Youtube como adelanto, para regocijo de fans y detractores. Yo lo escuché, me quedé como estaba y decidí no abrir la boca. Ahora ya hay vídeo oficial.Mientras, me mantenía a la espera, intentando buscar la manera de poder escuchar “The Call”. Al final llegó la promo y poco me faltó para ponerme el disco… Como me considero una persona íntegra, pues he de ser sincero y reflejar mis sensaciones tal y como las he vivido y experimentado. De ése modo, si dentro de un par de años el tiempo dice lo contrario, me refugiaré en la excusa de haber sido transparente: Si “The Call” fuese un individuo con el que mantienes una conversación, sin duda lo que dura “You Are Next”, “At The Gates Of Hell” y “Violent Down”, sería la conversación más aburrida que se pueda tener con una persona. Hablaría incluso en términos de “conversación de ascensor” si no fuese porque las conversaciones de ascensor son incluso agradablemente más cortas.

Como soy un tío de principios, dejé patente mi descontento en Twitter y así lo dije, a las claras: “Que a un thrasher como yo no le esté gustando #TheCall de @AngelusApatrida, qué significa?" Como es lógico, la propia banda me pidió paciencia y más escuchas, algo que, por el simple hecho de tener el privilegio de poder escribir estas líneas, se convierte en una responsabilidad y, por tanto, una obligación. Lo curioso es que, cuando hice ese comentario, había tenido que dejar el disco a un lado y lo retomé después con “It´s Rising!” y, sorpresa, “Blood On The Snow”… Y entonces, todo cambió.

Si los tres primeros cortes del disco se me antojaron aburridos, es porque (y de esto me he dado cuenta con más escuchas) tanto la voz de Guillermo como los riffs de guitarra y el sonido suenan menos a Angelus Apatrida de lo que cabría esperar. La ejecución y técnica son perfectos, pero a la hora de componer, me da la sensación de que han abusado de los clichés propios del género para que el inicio del disco sea sencillo, pensando más en la muñeca ejecutora como herramienta que en lo que se está ejecutando. Y ¿el sonido? Excepcional. Así lo suelto porque así es. No pretendo darme la razón, pero con esto se concluye que, efectivamente, “Clockwork” era mejorable en ese sentido. Lo bueno es que lo han mejorado en “The Call”.

…Pero con “Blood On The Snow”, todo cambia. Ahí considero que se produce el cambio que anhelaba: llegados a ese punto, Angelus Apatrida empieza a sonar a Angelus Apatrida. Al menos a los Angelus Apatrida que me cautivaron en su momento: Los de “Give´Em War”. Ahora toda esa rabia contenida es canalizada con una buena intro, un riff aplastante y Guillermo, por fin, cantando como él sabe. Un cambio de ritmo para hacer un gran bridge, y un estribillo con un arreglo estupendo… Este tema sí tiene gancho. El interludio, con un cambio de ritmo y una voz en fade-out, que da paso a una parte vocal de las que sientan cátedra en lo que a actitud se refiere y el solo de guitarra.

Después, todo se encadena solo. A partir de aquí, parece que el disco empieza a fluir como era de esperar. “Killer Instinct” llama la atención por la combinación de las notas en quintas graves y agudas en el mismo riff. El cambio de ritmo a mitad de tema ayuda mucho a pegar la oreja, mover el cuello y seguir disfrutando. “The Hope Is Gone” tiene la curiosidad de empezar de forma aplastante y continuar con lo que podríamos llamar, sin riesgo a errar, pura inspiración de Overkill. Lo bueno de madurar es saber qué te ilumina y mostrar al mundo cómo has crecido. Cuidado, o el Ángel de la muerte quemará tu alma. “Fresh Pleasure” sigue esa línea trazada con esmero, mezclando tempos a medio gas con el frenetismo más salvaje.

A la hora de inspirarse para las letras, para un grupo siempre es sencillo mirar a su alrededor y contar experiencias de su cotidianeidad. Como buen grupo español, su idiosincrasia, al igual que el resto de ciudadanos pasa por soportar continuas corruptelas, chanchullos varios y políticas socialmente devastadoras… Así nos lo contaron hace ya cinco años con “Corruption” en su segunda obra “Give´em War” y, para sorpresa de todos, así sigue siendo un lustro después. “Corruption in your city hall. Infection of your freedom” Nada cambia: los corruptos siguen siendo corruptos. “Still Corrupt”.

Para despedirse, el corte de más duración es el elegido, tratando de prolongar el inevitable final. Un tema con muchas y diferentes influencias, que brindan a la composición de partes muy variadas en gusto, inspiración y velocidad.

La segunda escucha no hace que la primera impresión varíe, a excepción de algo que, al llamar mi atención, hizo que el disco, en vez de presentarse en el quinto tema, lo hiciese antes por tener una atmósfera que me recordaba mucho a los Pantera de “Power Metal” o “Cowboys From Hell”. El estribillo destila fuerza y voz. De este modo, lo que al principio se barruntaba una absoluta decepción, se transforma en un setenta por cien con sólo dos escuchas. No puedo poner la mano en el fuego, pero si el sonido ha mejorado, los temas siguen teniendo calidad y no hay precipitación, a la fuerza tiene que ser mejor que “Clockwork”. Lo de la nota, dejémoslo en algo anecdótico. Digamos que me equivoqué hace dos años. Y si “The Call” es un 8.5 hoy, que sea porque creo que Guillermo, David, José y Víctor pueden darnos algo aún mejor. Espero que nadie me censure por ser exigente.

Siguientes escuchas mejoran la primera impresión, pero sigo pensando que los tres primeros temas son los peores del disco y que el mejor es “Blood On The Snow”, sin duda el corte que me induce a practicar “air guitar” cada vez que suena. Que no digo que sean malos en absoluto: lo que pretendo transmitir es que están muy bien ejecutados, pero la inspiración no es tan buena como en el resto del disco. El que crea que son buenísimos y que el adelanto “You Are Next” es una apisonadora, se verá gratamente sorprendido. Los que se sientan defraudados, como me pasó a mi, alentarles a seguir el periplo musical, porque merece la pena y a invertir su tiempo en más escuchas.

Que haya una gira de 3 Inches Of Blood, Goatwhore, Angelus Apatrida y Havok y que no pase por España es una total y absoluta vergüenza. En ningún momento voy a responsabilizar a la banda, porque me consta que estarían encantados de participar en semejante cartel en su propio país y probablemente la decisión no haya pasado por sus manos… Pero no deja de convertirnos, de nuevo y por otros motivos, en un país de tercera.

Una semana después de haber podido empezar a disfrutar la promo, he llegado a la conclusión de que la paciencia y unas cuantas escuchas ponen a cada uno en su sitio…

Me voy a la tienda a por The Call. En cuanto a que sea el disco del año, como se está diciendo, tengo que romper una lanza a favor de la cordura y aplacar esas voces. Overkill, Kreator, Aggression… y sólo de Thrash Metal. Todo a su tiempo.



Xentrix - 25/04/2012

Ver en Metal4All

miércoles, 31 de julio de 2013

Cantantes favoritos

Que no voy a hablar de "los mejores", porque es caer en saco roto.
Que mi intención es mencionar mis favoritos. Los que más me gustan. Y, aunque son muchos, porque muchos son los que me inspiran y me hacen disfrutar en diferentes momentos, los que más me gustan de forma general son estos...
Podría mencionar otros cantantes que, sin duda, mi conciencia me pide que estén, pero tengo que ser consecuente con lo que escucho, con lo que consumo y con lo que siento. Los habrá más grandes, los habrá mejores y los habrá con más nombre: pero, si no los escucho con regularidad, en realidad es como si no fuesen grandes, ¿no creéis?


Johnny Gioeli

Porque tiene fuerza, pasión, técnica, gusto y me llega.
Él solo puede llenar una canción con sólo su voz. Así lo ha demostrado en pasajes de canciones de Axel Rudi Pell, como la intro de Masquerade Ball, también perpetuado en otras introducciones a temas como el de All the Rest of My Life o Live for the King.
Es un cantante que puede transmitir mucha fuerza o bien puede cantar una balada y dejarte sin habla.
Me recuerda mucho a Freddy Mercury y no me extrañaría nada que culpa de que Johnny esté encima de un escenario la tenga Queen.

The Masquerade Ball (estudio)


Masquerade Ball (live)


Come Back to Me


All the Rest of my Life


Pay the Price


Beautiful Day (U2 cover)


The End of our Time


The Temple of the King (Rainbow cover)



Tear Down the Walls


Hot Cherie (Hardline)


Rhythm from a Red Car (Hardline)